sábado, 28 de noviembre de 2015

ALBONDIGAS CACERAS

Esta salsa que os voy a explicar no sólo es para esta receta, podéis emplearla para multitud de platos. Podéis cocinarla en grandes cantidades y la que os sobre la almacenáis en tarros y reserváis en la nevera.

Abrimos la lata de tomates enteros pelados y retiramos el exceso de líquido (el agua del tomate) ya que en este caso sólo vamos a utilizar la pulpa. El agua se puede guardar en un bote para otra futura receta o bien ponedla en un cazo y dejad reducir durante 15 minutos para tener pasta de tomate concentrada.

Introducimos en una cazuela unas 5 cucharadas de aove ILove Picual y mientras se calienta pelamos los ajos y fileteamos finamente. Añadimos a la cazuela los ajos fileteados, los doramos y cuando comiencen a tener color introducimos los tomates y los partimos a la mitad con ayuda de una cuchara de madera. 

Dejamos pochando hasta que reduzcan a menos de la mitad de su tamaño, unos 30 minutos a fuego lento. Si tenéis prisa podéis hacerlo en 15-20 minutos a fuego medio-alto removiendo continuamente para que no se pegue el tomate a la cazuela (pero el sabor no será el mismo).

Añadimos una cucharadita de azúcar para reducir acidez, una pizca de sal y pimienta negra recién molida. Si os gusta el orégano, tomillo o albahaca podéis tunear vuestra salsa. Removemos todo bien juntando sabores.

Probamos y rectificamos con sal, aunque lo más seguro es que no haga falta. Removemos unos minutos, apartamos del fuego y terminamos pasando la salsa por el chino para que quede más fina, aunque si os gusta encontraros pedacitos de tomate (a mi me encanta), obviad este paso. Reservamos para juntar con las albóndigas.

PREPARACIÓN DE LAS ALBÓNDIGAS

Lo primero de todo es hacer las pelotas de carne, que todas salgan más o menos igual. Salpimentamos la carne picada, tanto la de pollo como la pavo en un cuenco grande, rompemos los 2 huevos y los añadimos junto con la nuez moscada, las rebanadas de pan sin la corteza que previamente hemos remojado en leche durante unos minutos y el ajo machacado o muy picadito (sin el brote interior o tronco para que no repita). Removemos todo bien con las manos hasta que se mezclen los ingredientes. Esta será la base de nuestras futuras albóndigas.

Sin miedo empezamos a trabajar la masa haciendo pequeñas (o grandes, eso al gusto) pelotas que luego pasaremos por harina. Las dejamos en un plato a la espera de la sartén.
Las sacudimos un poco para retirar el exceso de harina y freímos en aceite de oliva virgen extra bien caliente, unos tres minutos son suficientes. Reservamos.
Pasamos las albóndigas a la cazuela con la salsa de tomate recién hecha. Calentamos a fuego medio hasta que quede una salsa de tomate ligeramente espesa (por la harina) durante unos 10 minutos. Dejamos que reposen unos 5 minutos mientras freímos las patatas con el tipo de corte que más te guste.

Si no queréis acompañarlas con patatas un buen puré de patatas es una opción u otra alternativa es hacer un arroz blanco como guarnición, el arroz blanco es perfecto para mezclar con la salsa de las albóndigas y sin darte cuenta te has montado una cena estupenda ¡A disfrutar! Y no dejéis de probar estas albóndigas con unos espaguetis al dente, están de rechupete.


Este plato es un mundo y nadie tiene la verdad suprema sobre cuáles son las mejores albóndigas.